
Adrián Ordóñez: el quiteño que custodia el 1,8 % del PIB de Ecuador con una jugada poco común
Adrián Ordóñez asumió Coface Ecuador en 2017 con una estrategia contraria al manual: reducir mercado para ganar solidez. En ocho años llevó la rentabilidad del 2 % al 18 % y la firma hoy custodia USD 1.800 millones.
En el mundo corporativo, el éxito suele medirse por la expansión. Pero cuando Adrián Ordóñez asumió el mando de Compañía Francesa de Seguros para el Comercio Exterior (Coface) Ecuador, en diciembre de 2017, ejecutó una maniobra que rompió todos los esquemas tradicionales: para salvar a la compañía, decidió encogerla.
Al llegar, encontró una estructura donde los costos fijos regulatorios devoraban los ingresos. Ordóñez, economista quiteño de 47 años con ojo clínico para los números, comprendió que en un mercado pequeño una aseguradora de crédito debe sostener gastos de gigante.
La jugada estructural
En lugar de un recorte superficial, atacó el corazón del negocio y modificó el contrato de reaseguro. Al romper el esquema tradicional del 50-50 y aumentar la retención propia, Coface asumiría directamente el riesgo para apostar todo a su modelo de scoring.
La apuesta funcionó. En ocho años llevó la rentabilidad del 2 % al 18 %, alcanzó la calificación AAA otorgada por BankWatch Ratings y hoy la firma custodia USD 1.800 millones, equivalente al 1,8 % del PIB del país.
ADN emprendedor
Ordóñez no se formó únicamente en oficinas corporativas. Tiene experiencia en el sector textilero y retail, lo que le da un enfoque que combina intuición de empresario y rigor financiero. Esa mezcla, asegura, fue clave para tomar decisiones difíciles que un gerente puramente corporativo no se habría atrevido a firmar.
"La solidez es vital en el negocio de seguros", repite. Su filosofía: solo se es grande si primero se es sólido.
El espejo para emprendedores ecuatorianos
Para los miles de ecuatorianos en Europa que sueñan con expandir sus negocios, Ordóñez ofrece una lección clara: crecer sin cimientos es una invitación al fracaso. La jugada audaz no es agrandar el balance, sino hacerlo invulnerable.
Su victoria no es haber crecido en tamaño, sino en invulnerabilidad. Sea en una multinacional francesa o en un mostrador en Cumbayá, la regla de Adrián Ordóñez no cambia.